#X2MFumadoresOlvidados

El pasado 31 de mayo se conmemoró el Día Mundial sin Tabaco, “una oportunidad para concienciar sobre los efectos nocivos y letales del hábito de fumar y la exposición al humo por terceros”, de acuerdo con la OMS, pero también “para disuadir del consumo de tabaco en cualquiera de sus formas”. El objetivo es pues doble: concienciar para que los fumadores dejen de fumar y evitar que otros caigan en las redes de esta adicción mortal que sólo en España mata a 55.000 personas al año El lema de este año del Día Mundial sin Tabaco es tabaco y salud pulmonar.

En este contexto, la Plataforma para la Reducción del Daño por Tabaquismo presenta la campaña #X2MFumadoresOlvidados. En España se estima que hay 11 millones de fumadores, que un 30% de los cuales quiere dejar de fumar y que el 70% de aquellos que lo intentan fracasa, recayendo en el tabaquismo.  Dos millones de fumadores que no consiguen dejar de fumar tras intentarlo reiteradamente, y que necesitan ayuda para lograrlo.

“Estamos acostumbrados a ver en nuestras consultas a pacientes que quieren dejar de fumar pero fracasan una y otra vez en sus intentos. Han probado todos los métodos tradicionales para el abandono, pero reinciden y continúan poniéndose en peligro día tras día”, explica el doctor Fernando Fernández Bueno, cirujano oncológico del Hospital Gómez Ulla de Madrid y portavoz de la Plataforma para la Reducción del Daño por Tabaquismo, “por eso, queremos insistir en que no podemos olvidarnos de los más de dos millones de fumadores que, se estima, no consiguen dejar de serlo en España”.

El punto de partida es claro: que nadie empiece a fumar. Para aquellos que ya son fumadores, la misión es así mismo clara: que dejen de fumar. Pero la campaña pone el foco en aquellos fumadores que no consiguen dejarlo y que necesitan una tercera vía que les permita dejar de fumar y reducir el daño asociado al tabaquismo.

La campaña #X2MFumadoresOlvidados cuenta con el testimonio de David, Vanessa y Nathan, que formaban parte de eso dos millones de españoles que no conseguían dejar de fumar con los métodos tradicionales y sí lo han logrado con alternativas que reducen sustancialmente el daño al que les exponía el cigarrillo.

Herramientas de reducción del daño

“Existen herramientas sobre las que hay cada vez más evidencia científica de cómo pueden ayudar a estos pacientes. Entonces, ¿por qué no utilizarlas?”, se cuestiona el doctor Fernández Bueno. Dichas herramientas de reducción del daño son métodos, productos o terapias que suministran nicotina sin los efectos adversos de la combustión y están logrando éxitos notables. Sirva de ejemplo el sistema sanitario británico: desde su introducción en 2012, la prevalencia tabáquica se ha reducido desde el 33% al 15%, quedado en mínimos históricos.

“Fumaba entre 40 y 50 cigarrillos diarios, intenté dejar de fumar varias veces con chicles, parches… pero la sensación física que tenía de dependencia me causaba insomnio, irritabilidad y un estado de ansiedad general”, explica David, de 39 años. Vanessa, que estuvo fumando 17 de sus 34 años, describe su cambio: “A nivel pulmonar, yo no he vuelto a ir al hospital. Si ahora tengo un catarro, tengo un catarro como una persona normal, ya no me baja a los bronquios”. Nathan, de 41 años, narra una situación similar: “Llevaba fumando 17 años, quería dejarlo porque hacía tiempo que me estaba encontrando mal, era un hábito que me estaba provocando ciertos problemas de salud en la garganta, pulmones, etcétera. Quería dejar de fumar y no había sido capaz de lograrlo con otros sistemas”.

Hoy, los tres han dejado de fumar gracias a herramientas de reducción del daño. “España debe apostar por la introducción de estas medidas como complemento en la lucha contra el tabaquismo, una tercera vía a las políticas actuales de prevención y cesación”, ha explicado el doctor Fernández Bueno, que incide: “¿Por qué negar a esos fumadores que no pueden escapar de las garras del tabaquismo reducir el daño para su salud?”

La Plataforma para la Reducción del Daño por Tabaquismo publicó hace unos meses un Decálogo de la Plataforma para Reducción del Daño por Tabaquismo, en el que, partiendo de la premisa de que el tabaquismo es un grave problema de salud pública y que las políticas de control del tabaco no consiguen sus objetivos, aboga por la introducción de herramientas de reducción del daño como hacen países de larga trayectoria en la lucha contra el tabaquismo.